Historias para toda la familia con Inés Bombara
diciembre 11, 2015

Inés Bombara

Para comenzar el 2016 3 Nubes y 3 Cerros unen esfuerzos para organizar una linda sesión de narración oral con Ines Bombara, el Lunes 18 de Enero a las 5 PM en la Biblioteca de Kallio. Inés es técnico en narración oral, maestra de narradores, Argentina y viajera que estará de paso por Helsinki unos días.

Bienvenidos! La sesión es apropiada para todos: pequeños devoradores de historias y grandes apasionados de los cuentos bien contados. Se vale traer a los tios y tias, los abuelos, los compinches y todos aquellos que les guste escuchar cositas en Español. Acompañenos a recibir el 2016, asi quedamos cargados de lindas historias para que podamos seguir contando cuentos en 3 Nubes (Biblioteca de Rikhardinkatu) y en 3 Cerros (Biblioteca de Kallio).

Muchas gracias a la Biblioteca de Kallio por acogernos, a Tanja Tynjälä y Meri Mononen por la gestión.. y por supuesto a Inés por su generosidad al visitarnos.

Anuncios

Monigotes, canciones y algo más
enero 20, 2010

Empezo la contada de cuentos esta primavera, este año nos toca a Juan Luis y a mi cuidar la carpa los miercoles porque Mariana anda por mejores latitudes.  Reportamos que no nos fue mal aunque extrañamos a muchos amigos! Donde se quedarón?

En la primavera vamos a llegar a la carpa de cuentos en tren, y  no en avión como en el pasado porque es mas ecologico :). El tren suena algo asi como: “cuenta un cuento, cuenta un cuento, cuenta un cuento”… se lo aprenden para poder llegar. ok?

Que leimos? Bueno varios cuentos cortitos: uno muy extraño de un tren y otro que nos parecio hermosisimo de una autora argentina que se llama Laura Devetach. El cuento se llama “Monigote en la arena”  de el libro  Monigote en la Arena (1984) que es de Ediciones Colihue.

Empieza asi:

La arena estaba tibia y jugaba a cambiar de colores cuando soplaba el viento. Laurita apoyó la cara sobre un montoncito y le dijo:

Por ser tan linda y amarilla te voy a dejar un regalo —y con la punta del dedo dibujó un monigote de seda y se fue.

Monigote quedó solo, muy sorprendido. Oyó como cantaban el agua y el viento. Vio las nubes acomodándose una al lado de la otra para formar cuadros pintados. Vio las mariposas azules que cerraban las alas y se ponían a dormir sobre los caracoles.

Hola —dijo monigote, y su voz sonó como una castañuela de arena.

Lindo no? Para seguir leyendo visiten la revista imaginaria, que lo publico acá hace algunos años

Tambien cantamos algunas cancioncitas porque habia muchos chiquitos, Ya casi nos sabemos la de las manitas, sembramos muy bien coles y otras muy bonitas.

Juan Luis sugirió la idea de que vamos a practicar de ahora en adelante la canción ” El barquito de cáscara de nuez” de Francisco Gabilondo Soler – (Cri-Cri 1936) para terminar la sesion con esta canción. Para mayo la cantaremos muy bien!! Aca se las dejamos para que la practiquen en casa:

Un barquito de cáscara de nuez,
adornado con velas de papel,
se hizo hoy a la mar

para lejos llevar
gotitas doradas de miel.
Un mosquito

sin miedo va en él
muy seguro de ser buen timonel.
Y subiendo y bajando las olas
el barquito

ya se fue.

Navegar sin temor
en el mar es lo mejor,
no hay razón de ponerse a temblar.
Y si viene negra tempestad
reír y remar y cantar.
Navegar sin temor
en el mar es lo mejor.
Y si el cielo está muy azul,
el barquito va contento

por los mares lejanos del Sur.

Poquitos, pero con reganas
octubre 31, 2008

Parece que tuvimos algún mal entendido, porque varios pensaron que el día de Argentina era una semana después. Entonces fuimos poquitos los que llegamos el lunes a 3nubes.

Tristana nos cantó varias canciones muy divertidas. La mejor fue: “En el auto de papá vamos todos a pasear…” Nos reimos mucho saltando baches y pasando por túneles. La canción es de Pipo Pescador, un héroe de los chicos de mi generación (70s) argentinos.

Escuchamos la canción de “Canción de tomar el té” mientras Alma pasaba las páginas del libro donde leiamos la letra. La autora es Maria Elena Walsh, que creo que ya no hace falta presentarla, porque muchas veces en este blog hablamos de ella.

Mirta nos contó un cuento precioso de …uy no me acuerdo, pero se trataba de un tatu que le mordía la nariz a un yaguar y por eso le quedaba bien chata. Era hermoso. También nuestra invitada especial, aceleró el proceso poner nuestro link en la página de la Embajada Argentina, asique esperamos que nuevos argentinitos vengan a leer con nosotros.

El 3.11 es el día de Perú con un adelanto de los que puede ser un festival artístico peruano en vías de organización: Intensidad y Altura. Contaremos con la presencia de un músico y una poeta peruanas que vienen a leer con nosotros. Roxana prometió traernos poemas para niños. Acá un adelanto (solo para los padres) del escritor que escucharemos el próximo lunes, Arturo Corcuera.

«TARZÁN Y EL PARAÍSO PERDIDO»

Poema de Arturo Corcuera

Aaauaúaaa…!Aaauaúaaa…!

Tarzán (Johnny Weismuller) es internado en un manicomio por creerse Tarzán.

Su grito, que asusta a médicos y enfermeras, no es el clarín con el que hacia su victoriosa aparición en la pantalla.
El grito a Tarzán no le pertenece.
Fue un collage de sonidos confeccionado y patentado por la Warner Brothers: decantaron en el laboratorio los gruñidos de un cerdo y las notas de un tenor.

Tarzán en el sanatorio para artistas (retirados) de Hollywood,
abatido y vencido por la camisa de fuerza (él que encarnó la fuerza sin necesidad de camisa).
Hoy casi a oscuras y ayer mimado por los reflectores.
Tarzán víctima de una dolencia cardiaca se toca el corazón y piensa en Jane.
Desamparado llama en su desesperación a Chita (entre sombras ve y besa a Chita como si fuera su madre.
Chita se limpia la boca, hace morisquetas y dando volatines desaparece),
llama a Chita para que lleve un recado pidiéndole ayuda a Jane.

Pero Chita no podrá acudir. Chita no existió en la vida real.
(Eran ocho monas chimpancé, ocho monas que parieron su estampa cinematográfica).

Y Jane,
la bella silvestre de los níveos brazos,
ya no lucirá más su silueta junto a Tarzán,
porque Jane ya no filma.
Hace mucho tiempo que se le venció el contrato con la Warner: las piernas de Jane ya no están todo lo tersas que uno quisiera para hacerlas figurar en el reparto.

(Ah, Jane, paraíso perdido, divino tesoro,
ya te vas (para no volver),
cuando quiero llorar pienso en ti, mi dulce Jane.
Cuánto hubiera dado por tenerte en mis brazos, por confesarte mi amor: Yo querer mucho a Jane.
Silencio insensato que guarde por culpa de mi testaruda timidez.
Por culpa de los barritos de mi precoz adolescencia.

Ah, Jane, ya no adoro tus senos besados por las lianas.
Tus senos asediados al centímetro por flechas y lanzas.
Ya no adoro tu rostro que el tiempo implacable ha ido modelando a su capricho.
Tu rostro que acaricie con ternura (a escondidas del público) en todas las carteleras.

Que no me digan nunca que te quitaste el maquillaje.
Que no me enseñen nunca tus cabellos de desfalleciente plata.
Para mi tú serás siempre la linda muchacha que yo amé matalascallando,
que yo ayudé a inventar con mis ensueños en los destartalados cines de mi barrio, mi inolvidable Jane).

En su cuarto Tarzán da vueltas como condenado y en su rayado papel de loco repara en el espejo del lavabo y quisiera lanzarse.
Tarzán varias veces campeón olímpico de natación.
Amor, juventud y dinero, la veleidosa gloria:
todo desde el trampolín se le fue al agua.
Todo se lo devoraron con voracidad las fieras.

Entre paredes pálidas que su insomnio decora de enredaderas por sentirse libre (al final de la película) se aferra a sus sueños:
se sueña sobre el lomo de sus elefantes y sonríe.
Se sueña venciendo a sus repujados cocodrilos de cartón.
Ve acercarse a sus leones de felpa (pura melena) y Tarzán siente miedo y tiembla y grita como un desventurado niño de pecho:
Aaauaúaaa…! Aaauaúaaa…!

Pobre Tarzán indefenso y desnudo,
descolgado del ecran por inservible,
loco, completamente solo entre los locos,
aullando perdido en su paraíso perdido,
sin Jane, sin chita, sin fuerzas, sin grito,
solo con su soledad y sus taparrabos.

POEMA DEDICADO A MARIO BENEDETTI

(En: “Puerto de la memoria”, Noceva 2001)