Tomamos el avión hacia el mundo de la fantasía, donde viven las mujeres de uñas largas y los niños desjuiciados. Tuvimos un servicio de platos exóticos durante el vuelo, porque nada podía ser como otras veces en un vuelo hacia fantasía. Vimos elefantes rosas, árboles amarillos, montañas azules y varias otras rarezas por la ventanilla del avión.

Cuando llegamos Andrea nos leyó un cuento sobre un chico desjuiciado quien no se quería ir a dormir: ¡A la cama, no! de Victoria Bermejo.

Después vino Ruth Rubin, asique dejamos a las señoras de uñas largas para otro día y nos pusimos a charlar sobre Gianni Rodari, un maestro de escuela y periodista quien publicó varios libros para chicos. Entre estos libros están:

  • Juegos de fantasía
  • Cuentos por teléfono
  • Cuentos escritos a máquina
  • Cuentos para jugar
  • Atalanta

Parece que a Ruth le encantan los libros de Gianni y nos contó una versión de Pinocho con tres finales. Era muy divertida e incluso lo de elegir los finales era interesante porque pudimos discutir un poquito los porques de la elección. Cuando yo era chica, leía unos libros donde se podía elegir el final también. La colección se llamaba “Elige tu propia aventura“. Me encantaban, aunque a veces ninguno de los finales me convencía.

También Ruth nos propuso dibujar y los chicos hicieron ogros, anteojos o gafas, casas y algunas otras cosas que no me acuerdo. Después nos leyó La Bruja Berta” un libro sobre una bruja que vivía en un casa negra con alfombras negras, sillas negras, una cama negra, con sábanas negras, y cuadros negros en las paredes. Hasta tenía el baño negro.Pero su gato Bepo también era negro, entonces no lo veía. Entonces la bruja se decidió a usar un poco de magia.

Tendremos que comprarnos algún otro libro de Gianni Rodari, porque Ruth nos tentó.  Especialmente me interesó el de los Cuentos para contar por teléfono para contarles a mis chicos cuando estoy de viaje.

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La próxima vez, el lunes 6 de Abril, viene Celso, un payaso y mimo encantador a jugar con nosotros a la carpa. Nos vemos,

Mariana